Lagos de Montebello: Imperdible.
- admin2232747
- 29 ene
- 3 Min. de lectura

Lagos de Montebello: un viaje entre agua turquesa, bosque y calma.
Hay lugares que no se “visitan”: se respiran. Los Lagos de Montebello, en Chiapas, son justo eso: un conjunto de espejos de agua que cambian de color según la hora, el clima y la mirada. Turquesas, verdes profundos, azules cristalinos… como si el paisaje tuviera su propia paleta. Y lo mejor: el trayecto es parte de la experiencia, sobre todo si lo haces con calma, con tu ruta bien planeada y una parada estratégica para arrancar cómodo.
Si estás armando tu escapada (en pareja, con familia o con amigos), esta guía te cuenta qué esperar, qué hacer y cómo aprovechar el camino… integrando un punto clave: Servilazcar, la gasolinera ubicada en Lázaro Cárdenas, ideal para iniciar el tramo hacia Montebello con todo bajo control.
Un parque de colores: ¿qué hace tan especiales a los Lagos de Montebello?
Montebello es uno de esos destinos que parecen “de otro país”, pero están aquí, en Chiapas, a una distancia perfecta para una salida de un día (o una noche). Lo que lo vuelve único es la combinación de:
Agua con tonos intensos (por la composición del suelo y la profundidad de cada lago).
Bosque y aire fresco, con un ambiente que se siente más “alto”, más limpio.
Tranquilidad visual: es un lugar para bajar revoluciones, tomar fotos, comer rico y volver a casa con la mente en silencio.
Cada lago tiene su personalidad. Algunos invitan a remar, otros a caminar, otros simplemente a sentarte a mirar cómo cambia el color.
¿Qué hacer en Montebello?
1) Recorrido por miradores
Los miradores son la manera más fácil de entender la magnitud del lugar. Vas a querer parar varias veces: uno por la vista, otro por la foto, otro por el “wow” real.
2) Paseo en balsa o lancha
En varios puntos puedes subirte a una balsa rústica y recorrer el lago a tu ritmo. Es de esos momentos donde el tiempo se estira.
3) Caminatas cortas en el bosque
Hay senderos sencillos que te regalan sombra, pinos, y ese olor a naturaleza que no se encuentra en la ciudad.
4) Fotos que sí parecen postal
Llévate batería extra: Montebello es de esos lugares que te hacen sacar el celular cada cinco minutos (y vale la pena).
La ruta importa: empieza bien desde Servilazcar en Lázaro Cárdenas.
Una escapada bonita empieza desde que te subes al carro… pero también desde que te aseguras de que todo vaya fluido: gasolina, presión de llantas, algo para el camino, y cero estrés.
Por eso, Servilazcar, ubicada en Lázaro Cárdenas, funciona como parada inteligente antes de entrar al tramo hacia la zona de Lagos de Montebello.
¿Por qué conviene parar aquí?
Sales con el tanque listo para el recorrido (sin andar buscando “dónde cargar después”).
Revisas lo básico del auto (como aire para llantas y niveles).
Te armas con lo necesario en tienda: agua, snacks, café, hielo o lo que te falte.
Tomas un respiro real: baño, estiramiento, y a seguir el camino con más calma.
Piensa en Servilazcar como el “check-in” del viaje: aquí te acomodas, te preparas y arrancas con la tranquilidad de que vas cubierto.
Tips para disfrutar Montebello sin contratiempos
Sal temprano: la luz de la mañana hace que los lagos se vean más claros y los caminos se disfruten más.
Lleva efectivo: algunas actividades o accesos pueden manejar pagos en efectivo.
Ropa cómoda y una chamarra ligera: el clima puede cambiar rápido, especialmente si el día está nublado.
Bloqueador y repelente: bosque + agua = mejor ir preparado.
No dejes basura: Montebello se disfruta más cuando se cuida entre todos.
¿Día completo o una noche?
Si quieres que el plan se sienta redondo, lo ideal es día completo: ir, recorrer miradores, comer, hacer una actividad en el agua, y regresar con calma.
Si puedes quedarte una noche (dependiendo de tu plan), el destino cambia: el lugar se vuelve más silencioso, más íntimo, y el amanecer ahí tiene otro ritmo.
Cierra el viaje como se debe: con la sensación de “valió cada kilómetro”
Los Lagos de Montebello no son solo un punto en el mapa; son una pausa mental. Un lugar para recordar que Chiapas tiene rincones que parecen irreales. Y cuando el viaje está bien armado, se siente mejor: sales con tu ruta clara, tu auto listo y tu mente ligera.
Por eso, antes de lanzarte, haz una parada en Servilazcar (Lázaro Cárdenas): carga, revisa, prepárate… y entonces sí, que empiece lo bueno.
Si vas a Montebello, haz que desde el camino ya se sienta el viaje.



Comentarios